Hoy recé: “Señor Jesús, hoy es un día hermoso para el Día de la Madre. Bendice a todas las madres en el Cielo. Bendice primero a la Santísima Madre, luego a todas nuestras madres, bendice a todas las madres del mundo y a todas las personas”.
“No olvides a mi mamá, a mi papá, a mi hermano, a mi hermana Angela, a mi hermano Anton, a mi hijo Frank y a mi esposo Umberto”.
El Señor Jesús exclamó: “¡Yo Soy tu esposo! Ya no tienes esposo”. Luego me sonrió.
“Pero él era mi esposo en la tierra”, respondí.
“Sí, pero ahora Yo Soy tu esposo. Yo cuido de ti”. El Señor Jesús rió suavemente.
Estos momentos alegres consuelan a Nuestro Señor Jesús, ofreciéndole un pequeño alivio del gran sufrimiento que Él soporta por todos nosotros.
Gracias, Señor Jesús, y por favor bendice a todos.
Fuente: ➥ valentina-sydneyseer.com.au